En el Aula en la Radio Aprendemos Valores y Mas…
¿Quién no tiene una familia? Todos. Es el espacio privilegiado, nuestra primera escuela, el lugar donde aprendemos y nos formamos, el lugar especial para ser hombres y mujeres de bien para mejorar nuestra comunidad, nuestro país y la sociedad en general.
Pero antes les invitamos a escuchar el siguiente relato, titulado: Valores Familiares.
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Ojalá que este tema que no es nada nuevo, nos recuerde y alimente cada día para que cumplamos mejor nuestros deberes como personas.
Entonces, ¿Qué aprendemos en la familia?
Valores, virtudes, muchas cosas que determinarán en el futuro el tipo de personas que vamos queremos ser.
Ahora, ¿Qué es un valor?
Es todo bien que existe en la naturaleza y que es útil al hombre para la satisfacción de sus necesidades.
Los valores son un bien que la inteligencia humana toma como tal. En sí mismos son neutros, y dependen del uso que les demos. Puestos en práctica, los valores nos hacen crecer como personas.
Características:
Que es útil a la persona.
Un valor sin utilizarse, no vale nada, pues no resuelve ni ayuda a la persona a realizarse.
El valor existe en si mismo y se conserva a través del tiempo.
¿Qué es un Virtud?
Es un hábito que perfecciona al hombre, para buscar el bien y la verdad.
Las virtudes son hábitos buenos que nos llevan a hacer el bien. Podemos tenerlas desde que nacimos o podemos adquirirlas después.
Es el uso que el hombre hace del valor y la pone en práctica, por ejemplo el valor de la bondad, y si el hombre la practica, entonces se convierte en una virtud, es decir, un hombre bueno.
La virtud permite a la persona no sólo hacer el bien, sino dar lo mejor de sí misma. La persona debe de superarse todos los días.
Las virtudes son hábitos operativos, es decir, hay que actuarlos. No se trata de tener buenas intenciones, “pensar tengo que ser más ordenado”, hay que ser más ordenado.
La perfección de la que hablamos es un crecimiento armónico de toda la personalidad, por eso al crecer en una virtud crecen las demás porque el ejercicio de una virtud implica la práctica de otras. La laboriosidad exige ser ordenado, responsable, etc. La paciencia implica la tolerancia, la aceptación, la flexibilidad, etc.
Las habilidades físicas, deportivas o intelectuales, ciertamente son dones que hay que desarrollar con esfuerzo, pero que por sí mismas, no nos convierten en personas mejores, sino únicamente en mejores pianistas, deportistas o matemáticos.
Para entender mejor la diferencia entre valor y virtud, analicemos cómo cambia un valor de acuerdo con las circunstancias que lo rodean. Son diferentes:
- una persona que cuida a su tía enferma porque quiere su herencia.
- una persona que cuida a su tía enferma porque ésta le cae muy bien.
- una persona que siempre está dispuesta a cuidar a cualquier enfermo, aún sin conocerlo.
Aunque la acción es la misma en los tres casos, solamente la tercera es una virtud, por ser habitual y permanente. En los otros dos casos, la persona vive el valor del servicio. En el tercero, la persona tiene la virtud del servicio.
Las habilidades están orientadas a “hacer bien” algo específico. Nos hacen ser mejores en algo, pero no mejores como personas.
¿Cómo adquirir las virtudes?
Las virtudes no se adquieren de un día para otro, sino mediante el esfuerzo diario, la repetición de actos buenos que nacen del corazón
Es cuestión de proponérnoslo y trabajar en ello. No nos dejemos vencer por la cobardía, por los fracasos. Necesitamos ser tenaces y perseverantes, esforzándonos continuamente por superarnos.
Si hacemos esto todos los días, nos daremos cuenta, de pronto, de que ya hemos alcanzado las virtudes que tanto deseábamos y muchas otras que ni siquiera habíamos imaginado.






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