Quiero ser un funcionario corrupto
Cuando era niño quería ser futbolista profesional, iba al estadio y me imaginaba saltando al gramado aplaudido por la gente. Más grande me imaginaba siendo un policía de investigaciones (creo que veía mucho la serie Gamboa), ya en el colegio quise estudiar periodismo (lo cual hice y ahora me arrepiento), egresado quise ser escritor (pero me bloqueo al primer párrafo), y hace pocos años al ver jugar al suizo Roger Federer me lamenté el no haberme dedicado al tenis.
Como pueden ver, mi inconstancia y mi falta de vocación es tristemente cómica, más a mi edad (la cual no les voy a decir). Es por eso que me llamó la atención lo convencida que estaba una niña china de lo que quería ser cuando grande, ella dijo frente a cámaras –mientras un periodista hacia una encuesta- “quiero ser funcionaria” el hombre de prensa, bastante asombrado, le repreguntó ¿Qué clase de funcionaria? La respuesta fue más desconcertante “una funcionaria corrupta, porque tienen muchas cosas”.
Lejos de robarnos una sonrisa, esta situación debería preocuparnos y alarmarnos, pues el deseo de esta niña indica la impunidad que tienen estos personajes, que aprovechan sus cargos estatales para beneficio propio, llenándose los bolsillos y adquiriendo propiedades en desmedro del bien público. Y lo que es peor, actuando con total impunidad, seguramente la niña sabe que este tipo de delitos no tienen ningún castigo, que nunca se les investigará y es por eso su deseo.
Si bien esto sucedió en China, seguramente en nuestro país habrá niños, adolescentes, jóvenes, que puedan tener ideas similares. Muchos que ven como nuestras autoridades se ven envueltos en casos de corrupción que nunca terminan de esclarecerse y mucho menos de castigarse. Que ejemplo les damos a los menores si nuestros funcionarios públicos se hacen cada vez más ricos a causa de amarres bajo la mesa, lo único que se logra es que estos también quieran ganar dinero, aunque sea con estos malos hábitos.
En nuestro país hace ya muchos meses estalló el escándalo de los “petroaudios”, en el cual vimos al ex ministro aprista y padre de una congresista del partido de la estrella Rómulo León Alegría, vender una parte de nuestro territorio aprovechando sus vínculos con el gobierno de García Pérez. El se encuentra ahora en su lujoso departamento, si bien está siendo investigado, seguro esta gozando de comida caliente, un buen licor y un cómodo sillón desde donde mira su programa favorito en televisión.
Para no ir muy lejos, en Otuzco vemos como la máxima autoridad de la provincia maneja una camioneta espectacular, tiene propiedades en la región, habla por un buen celular, visita los mejores restaurantes en Trujillo (donde vive además). Este ¿señor? que no tiene estudios, no tiene capacidad, no tiene moral y además no tiene cabello ni cintura, se viene haciendo rico gracias a la pobreza de los otuzcanos. Es alcalde sin saber leer ni escribir, siendo casi un ignorante ¿que ejemplo estamos dando?.
Esperemos que en Otuzco y en el Perú entero los niños dejen de crecer con este tipo de malos ejemplos… no queremos más funcionarios corruptos.
Fuente: peru21






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