Trabajamos y Rezamos, en el Aula en la Radio
¿Qué ocurre si consideramos el estudio o el trabajo como una obligación? Se vuelve una carga muy pesada de llevar, pero, ¿qué pasa si lo consideramos como un pasatiempo? ¡Claro! Se convierte en algo atractivo y gustoso.
Decimos esto, porque consideramos y encontramos el gusto a todo lo que haces y lo lleváramos a la práctica y lo afirmáramos cada día más, la vida de la humanidad, nuestra vida, se transformaría por completo.
Sin embargo, desde hace mucho tiempo, quizá hasta hoy nos inculcan el trabajo, el estudio, nuestras actividades diarias como una obligación, que hay que cumplir si o si, generando muchas veces en nosotros un strés incontrolable y una angustia severa.
Escuchamos también a mucha gente quejándose que no le queda otra que trabajar, que la vida es difícil, etc. ¡Cuán diferente sería nuestras vidas si tomáramos el trabajo como un pasatiempo!
Ahora les invitamos a escuchar un lindo poema: Trabaja y Reza, de José María de Horna. Esperamos que encontremos en sus letras el secreto del trabajo con gusto y la oración que fortalece nuestro espíritu.
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Seguramente hemos escuchado algún refrán al respecto, aquí les presentamos dos: “A Dios rogando y con el mazo dando”, y “reza pero sigue remando”.
Obviamente, estas dos frases tienen el mismo significado: si alguna vez te pasa algo malo, está muy bien que te encomiendes a Dios, que empieces a rogarle, a pedirle, rezando, que no te pase nada malo, que te saque de esa situación, pero, si de verdad quieres salir, por si acaso pídele también ayuda a alguien más de tu entorno y trabaja para solucionar el problema.
No te quedes de brazos cruzados mientras esperas que venga Dios y a través de un milagro solucione todos tus problemas. Si Dios, cuando va a ayudarte, te encuentra trabajando o esforzándote por salir de esa situación, seguro que te ayuda más pero si te encuentra no haciendo nada, cómo crees que podrá ayudarte?
Cuentan que que un día iba un hombre por un camino con un carro lleno de comida y de repente, el carro se malogro, y dejó al hombre sin posibilidad de llegar al destino. El hombre se quedó mirando su carro allí parado en el camino y de pronto tuvo la suerte de encontrarse con un amigo que por cosas de la vida, iba de camino por allí; entonces, el hombre le rogó a su amigo que le pidiese a Dios que reparase su carro para que pudiera continuar su camino, a lo que su amigo le respondió: “yo rogaré a Dios por ti, amigo mío, pero mientras tanto, toma tus herramientas y empieza a reparar las llantas de tu carro”.
Ciertamente, es posible que alguna vez un milagro nos saque de un apuro, pero por si acaso y mientras tanto, hagamos todo lo posible para solucionarlo nosotros con nuestro esfuerzo y trabajo.
Pero que este trabajo y esfuerzo alcance a respeta y valora la vida de los seres humanos, de la naturaleza y de los animales, pues lo que no quieras que te hagan a ti, no se lo hagas tú ni a los hombres, ni a los animales ni a la naturaleza.
Por lo tanto, el que incluye los Mandamientos de Dios en su modo de pensar y vivir, tiene como regla de vida “ trabaja y Reza”, siendo así, respetará a sus semejantes y no los perjudicará aprovechándose de ellos. El le dará al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.
¿Eres del tipo de persona que se preocupa constantemente por superarse y ser mejor? Entonces sigue los consejos de tus padres y maestros, selecciona aquello que te sea de utilidad y usalo para lograr tus metas de automejoramiento.
Vivir estacionariamente o haber pasado por la vida sin aprovechar la oportunidad de ser mejor casi como no haber vivido, es como un morir espiritual. Evoluciona, supérate, se todo lo que tu puedes ser.
Acéptate tal cual eres y trabaja por ser mejor, pero sin recriminarte. Valora tu cuerpo y atiende por tu salud. Reconócete el mérito de poseer los dones que tienes. ¡Bendícete y felicítate por tus aciertos! Declárate el mejor amigo de ti mismo. Dale gracias a Dios por todos los beneficios que has recibido y agradécele las oportunidades de superarte y crecer en tu profesión y como persona.
Solo así serás un mejor ser humano y verdadero hijo de Dios.








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