Alegría y Felicidad, en el Aula en la Radio
La alegría en nuestras vidas tiene una gran importancia, sin embargo, hemos dejado que sea reemplazada por distintas emociones o actitudes, que muchas de las veces nos alejan de nuestro camino más importante: el de la felicidad.
Pero, ¿qué es la alegría?
La alegría es estar lleno de felicidad, paz, amor y una sensación de bienestar.
Es el estado más sublime, lleno de gozo, donde no hay lugar para los celos, la furia, la amargura o la guerra. Es difícil odiar o despreciar, a otras personas.
Por eso, es necesario que reconozcamos que el ser alegres y, por consiguiente, rodearnos de la energía de esa alegría, se transforma en felicidad.
En ese estado la tristeza y el dolor pierden toda fuerza, ayudando así, con nuestra actitud y forma de llevar la vida, a cumplir con nuestra misión como seres humano, la hermosa misión de Ser y Hacer felices.
Ahora escuchemos el cuento: El Tesoro de Madi, de Pedro P. Sacristán S. Esperamos que nos ayude a encontrar el tesoro en nuestro corazón para contagiar a los demás y transformar nuestra vida. Todos y todas tenemos derecho a ser felices.
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La bella medusa tiene toda la razón, cuánto poder tiene ser alegres y mostrar una sonrisa, por eso, cuando hagas algo, hazlo con el corazón alegre. Cuando te sucedan cosas buenas, disfrútalas a fondo. Cuando te sucedan cosas malas, deja venir la tristeza y luego déjala ir.
Busca la causa de lo que sucede: es esta una manera de hacerte mas fuerte. Algo nuevo por aprender.
Hay alegría cuando ríes con ganas. El humor es una estupenda fuente de alegría.
Los malos tiempos pasan. No olvides que eres amado. Siempre ha sido así desde que naciste.
Recuerda estás practicando alegría cuando:
- Miras hacia adentro para encontrar la felicidad interior.
- Crees que Dios te creo y que te ama siempre.
- Disfrutas de las cosas que haces.
- Aprecias los dones de tu vida.
- Aprecias tus propios dones.
- Sientes paz interior aun cuando las cosas sean difíciles.
- No olvidas reír.
Porque una sonrisa sincera a la persona que pasa a nuestro lado o el abrazo lleno de amor a nuestra familia, amigos o desconocidos, son unos de los “pequeños” detalles que la vida nos da para llenar de alegría nuestros corazones y los corazones de los demás.
Es tan importante sonreír, porque se convierte en una terapia permanente para el bienestar propio, y además sirve para contagiar a los demás con la alegría que se transmite, pues en resumidas cuentas cada sonrisa que nace directo del corazón y del alma es un canalizador increíble de buenas vibras, y si además lo acompañas con una sonrisa honesta y sincera por parte de tus ojos siempre se convierte en un hecho que nunca pasa aíslado, ni para ti, ni para quién te observa sonreír, son momentos que quedan grabados en la retina, reflejados en tu pupila y plenamente vivos y constantes en tu mente, pero por sobre todo en tu misma esencia de ser humano.
La sonrisa, o el mismo hecho de tratar de sonreír, constituyen un arte, el cual constantemente debemos cultivar. Nacemos con las herramientas y las capacidades para poder construir en base a ella obras maestras que podemos regalar en el día a día.
Cuando te enojes con alguien, quizás sería conveniente detenerte y considerar todas las cosas que te agradan de esa persona antes de reaccionar. No permitas que tus relaciones mueran a causa de tu negligencia.
Muchas veces nos dejamos llevar por ese afán de criticar, destruir en vez de construir, manifestaciones amables, felices, alegres, contentos de que otros también lo estén, por qué no detenernos en aquello que nos perjudica en nuestro crecimiento, en lo que nos origina desarmonía, en resaltar cualidades de las personas, colaborar en ayudar para que otros despierten y se identifiquen con su misión, por que no aprendemos y enseñamos, contaminamos a otros a sonreír.
Podemos lograr esa sonrisa si nos proponemos ser felices, crecer, descubrir y trabajar en nuestras imperfecciones, compartir, tomar en cuenta, por ejemplo: Cuidarnos de los enojos insignificantes, dado que crecen hasta convertirse en destructivos. Hay que eliminarlo de inmediato.
Hay que despojarse del falso orgullo, que por lo común es negativo y crea barreras e impide, ser amigos y conlleva a la separación de las personas y origina sufrimiento.
Recuerda:
- Por las mañanas, canta canciones alegres mientras te bañas y te arreglas. Pondrás en marcha el motor de tu alegría y te ayudará a entrar con optimismo en el nuevo día.
- Una alimentación saludable, un ejercicio adecuado y un profundo descanso son tres pilares básicos para tu salud, y, no lo olvides . . . ¡También para tu felicidad! Practícalos.
- Sonríe, sonríe, ¡sonríe! Entrénate y practica el arte de sonreir. Verás las cosas de otra manera y tu vida cambiará de color.
- Mímate, cuídate, quiérete. Tú eres lo más importante, lo más valioso para ti en tu vida. Libérate de la necesidad de aprobación de los demás. Es primordial para tu felicidad.
- Aprende a buscar el lado positivo de las personas y de las cosas. Te sorprenderá el comprobar que “siempre” lo tienen.
- Cuando algo o alguien te perjudique o moleste, intenta analizar y comprender, desde un lado positivo, el por qué de esta situación. Te ayudará a ser más tolerante y tú te sentirás mucho mejor.
- ¡Ama a tu familia, a tus amigos, a la vida. . . profunda, plenamente! Pero que tu amor sea alegre, desinteresado, feliz.
- Sea cual sea tu edad o situación, ten un proyecto en tu vida que te ilusione, que te entusiasme. Es el motor perfecto para poner en marcha tu felicidad.
- Defiende, contra todo, tu libertad personal y tu paz interior. Son dos valores irrenunciables y un seguro a todo riesgo para mantener tu felicidad.






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