Padre Jorge Roos Pacora, S.M.
Nació en Lima el 31 de agosto de 1939, pasó su niñez en el Callao, del cual guarda muchos recuerdos, afirmando de ser de corazón chalaco. Fue alumno del Colegio San Antonio del Callao. Ingresó como candidato marianista al Postulantado “Villa Chaminade,” de Chaclacayo en abril de 1952 para el primer año de secundaria; al terminar ese año dejó el Postulantado. Continuó sus estudios secundarios en el Colegio San José Maristas. Su madre, la querida Señora Lily, quien no se separaba un instante de la Virgen, marcó la espiritualidad mariana en el corazón del Padre Jorge, ella fue también afiliada marianista.
Al terminar la secundaria, ingresó nuevamente a la Compañía de María, viajando al noviciado de Maryhurst en setiembre de 1957, junto con otros cinco jóvenes peruanos. Los seis jóvenes profesaron el 8 de setiembre de 1958. El Hno. Jorge Roos siguió estudios en la Universidad de “St. Mary’s” de San Antonio, Texas (USA) y al obtener su título de Bachiller en Filosofía, regresó al Perú el 8 de junio de 1961, siendo asignado al Colegio Santa María:
Pronunció sus votos perpetuos en el templo de Santa María Reina el 29 de marzo de 1964. Después de estudiar en el Seminario Marianista y la Universidad de Friburgo, Suiza, durante los años 1965-1969, regresó al Perú a mediados de 1969 y estuvo en el Colegio Santa María. Al año siguiente recibió la ordenación sacerdotal, el 29 de agosto de 1970. Celebró su primera misa el 30 de agosto.
En 1971 terminó sus estudios de pedagogía en la Pontificia Universidad de Católica. En 1972 desempeñó la tarea de capellán en el Colegio San Antonio-Marianistas del Callao. El año 1973 fue nombrado capellán del Colegio María Reina y al año siguiente asumió la Dirección del plantel, año en que recibió el título de Bachiller en Administración Educativa de la Universidad de Lima. Como Director del Colegio María Reina, además de propulsar el edificación de aulas exigida por el aumento del alumnado, prestó especial atención al desarrollo integral de los alumnos, especialmente los mayores de la secundaria, permaneciendo en el cargo hasta el año 1977.
El año siguiente, 1978, fue nombrado Director del Colegio San José Obrero de Trujillo, donde realizó importantes obras de construcción—edificio de administración y biblioteca, aulas y canchas deportivas—además de orientar la labor educativa. Desempeñó el cargo hasta mediados de 1982, cuando viajó a los Estados Unidos por motivos de salud. En Trujillo fue también Presidente del Consorcio de Colegios Católicos y Presidente de la CONFER (Conferencia de religiosos). En 1983 fue nombrado Capellán del Colegio San Antonio-Marianistas del Callao, desempeñó este cargo hasta 1986. En 1987 fue nombrado Director General de este mismo Colegio donde él había estudiado su primaria. Un nuevo edificio para clases de mecanografía y computación fue fruto de su administración, además de importantes adelantos administrativos que implantó en el plantel.
En 1989 fue asignado a la Comunidad de la Parroquia Santa María Reina como capellán del Colegio María Reina y Asistente del párroco. Permaneció en estos cargos hasta el año 1992.
El año 1993 fue nombrado Director General del Colegio Santa María-Marianistas, estuvo en ese cargo hasta 1998. Aquí, otra vez, un importante colegio marianista se beneficiaba de la buena preparación educativa y habilidad administrativa del Padre Jorge Roos. Una innovación destacada suya fue la adquisición del instrumental para una orquesta sinfónica completa y la contratación de profesores peruanos, rusos, cubanos y norteamericanos para enseñar la los alumnos a tocar los diversos instrumentos musicales.
El 7 de marzo de 1999 asumió el cargo de párroco de la Parroquia de Santa María Reina, siendo a la vez, Asistente del Superior Regional, encargado de la vida espiritual de los Marianistas en el país. En este cargo inició un importante programa de renovación espiritual para los hermanos, adquiriendo los servicios de un padre jesuita colombiano especialista de nota continental en la materia.
El año 2004 es nombrado nuevamente párroco, esta vez de la Parroquia María Madre del Redentor. Así sigue contribuyendo al conocimiento, amor y servicio a la Virgen María, nuestra Madre celestial, que ha marcado toda su vida. Es notable también su dedicación a los presos. Ya desde que fuera ordenado, el Padre Jorge comenzó a ir a visitar y confesar a los presos, viendo en ellos a Jesús: “estuve preso y me visitaste”. A lo largo de los años esta dedicación ha ido en aumento, paralela a su labor en las Obras Marianistas, ha estado en muchos penales, aún de alta seguridad y tiene el compromiso de la Misa semanal los domingos en el Penal San Jorge y la visita también semanal, ha dado muchos frutos en conversiones, establecimiento de talleres, entrega de utensilios, libros, creación de un Centro Educativo y muchas obras más, sobre todo el poder llevar el consuelo de Dios a almas necesitadas.
Archivo Regional Marianista
Setiembre 2006








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